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Noticias del Consejo Metropolitano de Responsabilidad Social

Taller analizó la importancia de la Responsabilidad Social en el entorno empresarial

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ASOBANCA organizó un taller para dar a conocer el programa mundial ‘The Future’ está actividad la realizó en coordinación con el Consejo Metropolitano de Responsabilidad Social (CMRS), el taller se realizó el jueves 20 de julio en las instalaciones del Centro de Convenciones Eugenio Espejo desde las 08:00 hasta las 13:00.

El primer taller estratégico con los actores del ecosistema de Responsabilidad Social y Sostenibilidad del Ecuador, convocó a 45 líderes expertos de entidades que trabajan en la promoción y generación de políticas de Responsabilidad Social y la sostenibilidad. Los asistentes compartieron sus mejores prácticas, además hablaron sobre sobre emprendimiento, alianzas, nuevos modelos de donación, acceso a capital, indicadores de alto impacto en Responsabilidad Social, entre otros.

El taller fue una propuesta de ASOBANCA quien aterrizó por primera vez en América Latina el programa mundial “The Future Agenda” que busca sobre la base de las opiniones de expertos la construcción de una visión sobre el futuro al año 2025 en diversas áreas, con el objetivo de generar una agenda de trabajo y estimular acciones.

Daniel Barragán, uno de los participantes, representante de la Academia, afirmó que es importante que se generen estas iniciativas pues “permiten juntar actores no tradicionales y conocer las distintas miradas que se tiene de la Responsabilidad Social, además de soñar con un escenario clave para proyectar acciones a futuro”.

Los resultados del taller, serán publicados en octubre, luego de realizar esta actividad en diferentes ciudades al rededor del mundo, lo que permitirá tener una mirada más amplia de la Responsabilidad Social hacia el 2025.

Elaborado por: Secretaría Técnica CMRS.


 

La EPMSA trabaja en la Responsabilidad Social Casa Adentro

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Las normas de sostenibilidad: los estándares de protección a los empleados son quizás los que han estado en el mercado de la Responsabilidad Social por más tiempo.

En países como Colombia y Perú, vemos, con más frecuencia, eventos sobre normas de sostenibilidad. No es sorpresa que el tema genere interés entre profesionales de la responsabilidad social empresarial y aquellos que se ven de alguna manera enfrentados sus retos, como los productores de bienes de exportación. Para empezar, existen más de 400 estándares y códigos a nivel global que cubren asuntos que van desde el trato a los animales usados en producción pecuaria, hasta las condiciones de trabajo, el manejo ambiental, la manipulación segura de alimentos y el gobierno corporativo. Productores y exportadores alrededor del mundo lidian con este desafío, y se preguntan cuál es el estándar que les asegurará ser competitivos en el mercado sin invertir en sistemas que podrían no agregar valor real a su portafolio ante un cliente en particular. Pese a estas dificultades, la mayoría de estos estándares cumplen la función de mejorar los sistemas de manejo de las empresas, llevando un paso adelante una u otra ley, o regla de conducta, que beneficia a los consumidores, trabajadores o al ambiente. Los estándares de protección a los empleados son quizás los que han estado en el mercado de la responsabilidad social por más tiempo, y es razonable preguntarse, desde la posición del trabajador, ¿con qué frecuencia se benefician ellos de los requisitos incluidos en esta nueva dinámica del mercado? La respuesta es: depende. Sin entrar a evaluar los diferentes estándares de responsabilidad social, es claro que el efecto que estos generan recae desproporcionadamente en trabajadores que están en la cadena de suministro de empresas europeas y americanas, ya que estas son las que más utilizan dichos códigos de conducta que proporcionan medidas que van más allá de las exigencias de la ley general del trabajo. Su oportunidad de beneficiarse como empleador de un estándar de responsabilidad social depende mucho también de dónde labora. Las últimas cifras de la Cepal y la OIT dicen que en Colombia solo el 12 por ciento del empleo total está relacionado con las exportaciones, sector que requiere una serie de exigencias relacionados a estos estándares y códigos. En contraste con Perú, cuyo número es significativamente mayor, 28 por ciento, siendo el más alto en la región. Los estándares de responsabilidad social corporativa se han convertido en un llamado de las empresas a sus socios de negocios y a los consumidores, a comportarse de manera ética, a motivar metas aspiracionales y a requerir la sistematización y profesionalización del manejo gerencial. Aunque en los últimos años, algunas compañías latinoamericanas han avanzado en este tema, es un hecho que, para tener un efecto significativo en la fuerza laboral en nuestros países, la primera tarea es ver que las leyes laborales nacionales se cumplan y que los inspectores del trabajo tengan las herramientas para realizar sus laborales, lo cual beneficia plenamente a los trabajadores en un entorno favorable para el desarrollo de empresas sostenibles. Desde la OIT animamos a las multinacionales a crear valor compartido, a ser inclusivas y estratégicas en su gestión, no solo en sus propias operaciones sino también en su cadena de proveedores. Aplicar medidas que mejoren las condiciones laborales de todos los trabajadores y asegurar que las formas atípicas de empleo se ajusten a sus legítimas necesidades, es fundamental para garantizar el trabajo decente para todos. FUENTE: Portafolio – Olga Orozco
 

Congreso Nacional de Responsabilidad Social 2017 presenta panorama de desarrollo sostenible en Colombia

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El Congreso Nacional de Responsabilidad Social 2017, realizado el pasado 11 y 12 de julio en Bogotá, tuvo como objetivo continuar promoviendo en el país la vinculación de personas y organizaciones al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que buscan poner fin a la pobreza, proteger el planeta. El 11 y 12 de julio, Bogotá recibió más de 750 empresarios colombianos y de otros países que se reunieron en la versión número siete del Congreso Nacional de Responsabilidad Social. Este año la Corporación Fenalco Solidario Colombia tuvo como invitado, entre otros, a Pablo Ruíz, director País del Programa de las Naciones Unidas para Colombia quien abrió el evento contando el panorama actual del país en temas de desarrollo sostenible. Rodrigo Suárez Castaño, director de Cambio Climático de Caia Ingeniería y quien habló sobre la implementación del acuerdo de París en el sector privado. Participaron también Daniella Gómez Bonilla, consultora de la empresa Aequales Colombia, quien abordó el tema de equidad de género e inclusión de la mujer en el campo laboral. Adicionalmente, se llevó a cabo un panel para conocer las historias de éxito de Avianca S.A. Cemex Colombia, Centro Comercial Plaza de las Américas P.H. y Natura Colombia. Por su parte, el medio especializado en responsabilidad social, Corresponsables tuvo participación dentro del Congreso a través de un stand además de apoyo como media partner. Así mismo, se entregó la Distinción Fenalco Solidario Colombia, que destaca las mejores iniciativas que repercuten en el bienestar general. Este año se entregará en 3 categorías: Social, Ambiental y mejor Trabajo, Crónica, Documental y Medio de Comunicación en Responsabilidad Social. Distinción Fenalco Solidario Colombia 2017 La Corporación Fenalco Solidario entregó el reconocimiento Distinción Fenalco Solidario Colombia que destaca los esfuerzos permanentes de iniciativas organizacionales, que repercuten en el bienestar general de muchos sectores a nivel social y ambiental, enmarcado en el respeto a las personas, a la naturaleza y a la Ley.   Fuente: Corresponsables
 

Conectarse con su entorno permite a las empresas ser más resilientes frente a las crisis

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Quienes trabajamos en el mundo de la gestión social y ambiental llevamos años en la búsqueda de un soñado “business case” financiero, que demostrara que introducir variables sociales y ambientales es un buen negocio para las empresas. La realidad a mi ver, es que con mucho esfuerzo apenas se han podido mostrar reducciones de costo y eventuales mejoras en la prevención de riesgos, todo circunscrito a empresas muy específicas y en condiciones muy particulares. No hay evidencia de cómo las variables de largo plazo y el impacto positivo fuera de la empresa pueden tener impacto positivo directo sobre la rentabilidad de corto plazo de la empresa. Por eso recibo con entusiasmo el artículo de DesJardine, Bansal y Yang   [1] sobre los beneficios en la resiliencia de las empresas. Los autores estudian los efectos de la crisis financiera del 2008 sobre los precios de las acciones de 963 empresas en los EEUU, y ofrecen evidencia de que las empresas que implementaron prácticas sociales y ambientales ESTRATÉGICAS experimentaron menos pérdidas, es decir, sus resultados son más estables,  y además, se recuperaron más rápidamente, lo que habla de su flexibilidad frente a cambios fuertes en el entorno. El estudio muestra que las inversiones en prácticas sociales y ambientales ESTRATÉGICAS pueden acompañar la recuperación de las empresas frente a crisis al disminuir la severidad del golpe y acelerar los tiempos de recuperación. Las prácticas sociales y ambientales TÁCTICAS como la filantropía, son importantes pero su impacto sobre la resiliencia es menor. Los autores entienden resiliencia como la capacidad de las empresas de adaptarse a cambios fuertes en su entorno manteniendo estabilidad, así como la flexibilidad de regenerarse frente a estos cambios del entorno. Resiliencia es por tanto, la estabilidad, o la habilidad de persistir a pesar de cambios drásticos del entorno, y la habilidad de regenerarse o la flexibilidad de adaptarse a entornos dinámicos. Las prácticas sociales y ambientales son acciones voluntarias para mejorar condiciones externas, como las donaciones, programas de apoyo comunitario, sistemas de gobierno corporativo, gestión positiva de personas, y políticas ambientales proactivas. Son prácticas que van más allá de las exigencias legales y no contribuyen necesariamente al resultado financiero de corto plazo. Son acciones en donde la empresa interactúa con sistemas sociales y ambientales externos, más que acciones que buscan beneficios ambientales internos. Los autores prefieren usar el término de prácticas sociales y ambientales en vez de responsabilidad social corporativa o sostenibilidad, y su objetivo es entender cómo las prácticas ESTRATÉGICAS que hacen parte integral del negocio contribuyen a la resiliencia frente a crisis graves. Los autores proponen una interesante diferencia entre PRÁCTICAS TÁCTICAS Y PRÁCTICAS ESTRATÉGICAS. Las prácticas ESTRATÉGICAS son aquellas que tienen horizontes de largo plazo, compromiso de recursos, y que hacen parte de los sistemas, rutinas y estructuras de la empresa. Por ejemplo, apoyar las reivindicaciones de pueblos indígenas, mejorar las condiciones laborales y de derechos humanos en la cadena de proveedores, aumentar la diversidad entre la empresa, comprometerse con la seguridad de los productos, y con gobiernos corporativos sanos. Estudios anteriores muestran que las empresas mantuvieron sus prácticas estratégicas después de la crisis del 2008, y el artículo comentado sugiere que la estabilidad y flexibilidad son resultado de la interdependencia de la empresa con los sistemas donde está inserta.   Las prácticas TÁCTICAS buscan mejorar las relaciones de corto plazo con stakeholders y se ajustan a las prioridades de corto plazo de la empresa. Donaciones filantrópicas y otras acciones que requieren pocos recursos, se pueden ejecutar rápidamente, y se pueden dejar de hacer sin problema pues no crean interdependencias con la sociedad o la naturaleza. No cambian de forma importante los sistemas organizacionales, las rutinas o las estructuras de la empresa. Las prácticas estratégicas son más efectivas porque crean interdependencia entre la empresa y los sistemas sociales y ambientales donde está inserta. La interdependencia construye estabilidad pues contribuye a lograr visiones, valores, información y recursos compartidos entre los diversos sistemas. Además, la interdependencia promueve flexibilidad y creatividad pues sucede entre actores muy diversos lo que permite mayor rapidez de recuperación. Las prácticas TÁCTICAS acompañan la rapidez en la recuperación pero no construyen la interdependencia entre sistemas que es la base de la resiliencia, por lo cual sus impactos son de corto plazo. Este estudio es un avance importante para cambiar la conversación: en vez de enfocarnos en identificar riesgos para las empresas, podemos aportar construyendo las capacidades que ayudan a las empresas a hacer frente a las condiciones adversas y a los cambios impredecibles. Los accionistas que amplían su mandato fiduciario para incluir compromisos de impacto positivo caminan en esta dirección. FUENTE: El Blog Academia B – María Emilia Correa